Héctor Tecalco.
Reporteros de las Altas Montañas.
En Ixhuatlán del Café, Veracruz, la política se sirve con aroma a impunidad y se endulza con millones desaparecidos. En esta tragicomedia veracruzana, el Partido del Trabajo (PT) ha lanzado como su nuevo paladín a Andrés Herrera, conocido con el cariñoso apodo de “El Conta”, aunque debería ser “El que cuenta y no rinde cuentas”.
Herrera no es ningún improvisado. Viene curtido en las artes del erario como ex tesorero municipal, cargo desde el cual perfeccionó el ancestral arte de “administrar” recursos sin dejar rastro. Y cuando decimos “sin dejar rastro”, hablamos de más de 9 millones de pesos evaporados, según la cuenta pública 2022 del ORFIS. Un logro que sin duda amerita medalla... o al menos una candidatura.
Pero claro, no se asciende solo. Detrás del show está la dupla que verdaderamente mueve los hilos: Francisco Pimentel, quien sin cargo formal sigue manejando el Ayuntamiento como si fuera una empresa familiar, y Dora Galicia Contreras, presidenta municipal de tiempo completo y marioneta de medio tiempo. Fue ella quien, con todo su poder, colocó al "Conta" como candidato del PT. Porque nada dice “renovación política” como un tesorero con cuentas pendientes.
El informe del ORFIS no deja mucho a la imaginación. En el rubro de obras, se detectaron daños patrimoniales por más de 2.2 millones de pesos. Documentos incompletos, planos sin firma, contratos que contravienen la ley, obras sin pruebas de calidad, y actas de entrega que simplemente... no existen. Más que una obra pública, parece una obra de teatro sin final feliz.
En el área financiera, el asunto no mejora. El faltante es de más de 7.2 millones de pesos, y aunque presentaron documentos para “solventar” las observaciones, el dinero sigue sin aparecer. Quizá esté tomándose unas vacaciones en algún paraíso fiscal.
Y mientras la ciudadanía hace malabares con los servicios básicos, la clase política local se dedica a blindar candidatos como si fueran joyas raras. En realidad, lo son: no todos pueden desaparecer millones y terminar como aspirantes a la alcaldía en vez de a un proceso penal.
Así, en Ixhuatlán del Café, la democracia no se tuesta, se tuerce. Y mientras “El Conta” sonríe en su campaña anticipada, el pueblo hace cuentas… y no le salen.
Porque en Ixhuatlán del Café no importa si faltan millones, siempre y cuando sobren votos. Total, el erario es la vaca eterna que todos ordeñan, y la justicia… esa sigue esperando turno en una fila que nunca avanza. La ciudadanía, mientras tanto, observa, sopla su café amargo y se pregunta si algún día los candidatos dejarán de ver al municipio como una chequera sin fondo.
Pero tranquilos, que todo está bajo control: el “Conta” ya está en campaña, y esta vez promete hacer las cosas bien… justo después de que se aclare dónde quedaron esos nueve millones.

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