- Isabel Pitol, candidata sin estructura, sin respaldo… y sin propuestas (pero con cartones en oferta)
Columna de opinión
De Bote Pronto
Por; Irvin Marcell
En Huatusco, el #PRI ya no pinta… ni con gis en la banqueta. Lo que alguna vez fue una maquinaria electoral de peso, hoy es una triste anécdota en decadencia y la candidata tricolor a la alcaldía, María Isabel Pitol Páez, bien podría estar compitiendo por la medalla al esfuerzo solitario, porque estructura no tiene, equipo tampoco y lo que reparte no son propuestas… sino cartones de huevo a mitad de precio.
Sí, leyó bien, mientras en otros partidos discuten estrategias y promesas (cumplibles o no), Isabel anda de casa en casa ofreciendo desayuno barato. ¿Estrategia social o promoción disfrazada? Póngale el nombre que quiera, pero si el PRI en #Huatusco terminó en el negocio de los abarrotes, entonces ya ni los cimientos de dignidad les quedan.
Y como si no bastara con la falta de ideas, a su lado —aunque parece más un compromiso incómodo que un compañero de fórmula— va Apolinar Cortés Rosas, quien regresó al PRI luego de un coqueteo fugaz con #MovimientoCiudadano. ¿Lo extrañaban? No. ¿Lo necesitaban? Posiblemente, porque cuando no hay estructura, cualquier sombra cuenta como respaldo.
Pero ni así logran sumar, la desbandada de priistas históricos es tan evidente como vergonzosa. Nombres como Pedro Ramírez, José Villavalzo, Mario Sandoval y Cirilo, ya militan en donde se les ofrezca algo, aunque sea promesa. Lo mismo los ves con #MC hoy, que con #MORENA mañana. En eso sí son eficientes: cambian de camiseta más rápido que un influencer de gimnasio.
El PRI en Huatusco, se ha convertido en una casa vacía con letrero de “se renta”. Ya ni los de la vieja guardia quieren cargar ese féretro político y las juventudes... bueno, la única militancia joven que les queda está más ocupada en grabar bailes para TikTok que en armar brigadas de campaña. El partido se volvió un chiste malo que ya no causa risa, sino lástima.
Isabel Pitol, podría estar compitiendo sola, porque lo cierto es que no hay PRI que la respalde, ni votos que la esperen. La estructura partidista está desmantelada, los operadores andan buscando hueso en otras trincheras y los únicos pilares con los que cuenta son los de su canasta con huevo.
Es más: en vez de brigadistas, lo que necesita es un cargador de abarrotes. Porque a este paso, su campaña parece más una venta ambulante que una contienda electoral.
El PRI, ese dinosaurio que ya nadie temía, pero al menos se respetaba, hoy se pasea por Huatusco como un esqueleto político en pena, sin músculo, sin estrategia y sin futuro y aunque le pongan maquillaje de nostalgia, el hedor a fracaso es inconfundible.
¿Ganará Isabel? Lo dudamos. ¿Conseguirá formar equipo? Difícil. ¿Logrará vender todos los huevos? Tal vez… pero que no se emocione, porque ni con eso alcanza para pagar la fianza del PRI en la historia política de Huatusco.
Así están las cosas: la candidata pone los huevos, pero al PRI ya le falta todo lo demás.

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