El pasado 10 de julio de 2025, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México detectó un nuevo caso de gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) en Ixhuatlán de Madero, Veracruz. Este hallazgo ha tenido repercusión inmediata a nivel internacional.
Como consecuencia, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha suspendido nuevamente la importación de ganado (reses, bisontes y caballos) desde México por la frontera sur. La medida aplica de forma inmediata y “hasta nuevo aviso”, poniendo en pausa el proceso de reapertura gradual que había comenzado el 7 de julio.
Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la decisión como “totalmente exagerada”, afirmando que México está siguiendo al pie de la letra todos los protocolos científicos y sanitarios acordados, como controles de movilidad ganadera y la liberación de moscas estériles.
Por su parte, SENASICA, dirigido por Francisco Javier Calderón Elizalde, confía en que la situación estará bajo control en menos de dos semanas, en gran medida gracias al dispositivo nacional puesto en marcha desde noviembre de 2021.
Mientras tanto, USDA intensifica sus esfuerzos con medidas como la inversión en instalaciones de liberación de moscas estériles: 8.5 millones USD en Texas y otros 21 millones USD en México.

¿Qué significa esto para Veracruz?
El cierre de fronteras afecta directamente a los ganaderos locales, quienes ahora enfrentan restricciones para exportar sus animales, lo que representa un impacto económico significativo para el sector. Ante esta situación, se han reforzado los controles y las campañas sanitarias en el estado de Veracruz, considerado un punto clave de vigilancia contra plagas. Esta medida también ha generado tensión entre México y Estados Unidos, lo que pone en evidencia la importancia de mantener protocolos sanitarios rigurosos y cooperación binacional para evitar afectaciones mayores en el comercio y la sanidad agropecuaria.
Comentarios
Publicar un comentario